Chilango Ska Tour: La Ciudad de México conquista Chicago a ritmo de ska

Chicago, Illinois. La distancia entre la Ciudad de México y Chicago puede medirse en kilómetros, pero cuando el ska entra en escena, las fronteras desaparecen. El pasado fin de semana tuvimos la oportunidad de asistir y cubrir el Chilango Ska Tour, una gira que reunió a algunas de las bandas más representativas de la escena ska capitalina y que llevó toda la energía del movimiento chilango hasta la Ciudad de los Vientos.

Tras un recorrido de aproximadamente siete horas desde la Ciudad de los Lagos, llegamos a Chicago con la expectativa de presenciar una noche memorable. Desde el anuncio del cartel, era inevitable pensar en algunos de los espacios que marcaron la historia de la contracultura mexicana: el Multiforo Alicia, el Faro de Oriente, la Arena López Mateos y los legendarios conciertos masivos de la UNAM. Esa esencia era precisamente la que prometía trasladarse al escenario.

Aunque llegar al recinto resultó una pequeña aventura, el esfuerzo valió la pena. Mientras los asistentes iban ocupando su lugar y la música ambiental preparaba el terreno, la expectativa crecía entre un público diverso, unido por el amor al ska.

La velada comenzó con la presentación de Tone Zone Skam, agrupación local encargada de abrir el evento. Con una sólida base de seguidores y una propuesta fresca, la banda logró conectar rápidamente con los asistentes. Su actuación sirvió para romper el hielo y encender los primeros círculos de baile, demostrando que la escena ska de Chicago también cuenta con representantes de gran calidad.

La segunda agrupación en subir al escenario fue Salón Victoria, una de las bandas más queridas del ska mexicano. Con su característico estilo, cargado de humor, romanticismo y actitud callejera, lograron transportar a muchos asistentes a los años dorados de los toquines juveniles. Temas como Si Tu Boquita Fuera, Mi Vida es un Tango, Satanás Swing y Maldita Soledad fueron recibidos con entusiasmo por el público, que cantó cada estrofa de principio a fin. El momento culminante llegó con Sol de Medianoche, una de las canciones más representativas de su trayectoria.

Más adelante apareció Out of Control Army, agrupación que ha sabido mantener vivo el espíritu two tone y la influencia directa del ska jamaicano. Con una presencia elegante y auténtica sobre el escenario, los músicos ofrecieron una presentación dinámica y cercana. Uno de los momentos más destacados ocurrió cuando descendieron del escenario para interpretar parte de su repertorio entre el público, tocando saxofón y trompeta mientras convivían con los asistentes. Temas como Fuera de Control y Mi Corazón Encantado provocaron una de las respuestas más efusivas de la noche, especialmente entre los seguidores de Dragon Ball GT.

El cierre estuvo a cargo de Los Estrambóticos, una agrupación fundamental dentro de la historia del ska mexicano. Desde los primeros acordes quedó claro por qué continúan siendo una referencia obligada dentro del género. Canciones como Piel de Banqueta, La Herida, La Cerveza y el Dolor y Dónde Estabas despertaron una profunda nostalgia entre los asistentes, quienes revivieron recuerdos de los años noventa y principios de los dos mil. La energía de la banda y la respuesta del público convirtieron su presentación en una auténtica celebración de la cultura skata.

Más allá de la música, el Chilango Ska Tour confirmó algo que los seguidores del género saben desde hace décadas: el ska sigue siendo una expresión cultural de resistencia, comunidad e identidad. A pesar del paso del tiempo y de los cambios en la industria musical, estas bandas continúan recorriendo grandes distancias para compartir su mensaje, demostrando que el género mantiene intacta su capacidad para reunir generaciones enteras alrededor de una misma pasión.

Agradecemos las atenciones brindadas por Music Joint, Rob Salgado, Frank Ocegueda, Mirella Lamor de Lamor Band, Tone Zone Skam y Tania Madrigal, quienes hicieron posible que esta experiencia pudiera ser documentada y compartida con nuestros lectores.

La noche terminó, pero el mensaje permaneció: mientras existan escenarios, músicos y público dispuesto a bailar, el ska seguirá vivo. Y en Chicago quedó demostrado que su espíritu continúa cruzando fronteras.

Porque la resistencia no solo se escucha: también se baila.

Sonico