Sonido Gallo Negro convirtió el Cedar Cultural Center en una pista de baile psicodélica

Fotografia Alberto Vazquez

Una vez más, el Cedar Cultural Center, ubicado cerca de la Universidad de Minnesota, abrió sus puertas a una propuesta musical fuera de lo convencional. Este recinto, conocido por recibir artistas independientes de distintas partes del mundo, fue el escenario ideal para una noche donde la cumbia amazónica, la psicodelia y el rock se fusionaron en un espectáculo lleno de ritmo, color y energía.

La velada comenzó con la presentación de Rudy de Anda, músico originario de Chicago, quien tuvo la responsabilidad de abrir el concierto. Desde los primeros minutos conquistó al público con un sonido que mezcla rock latino, soul, psicodelia e influencias de la música romántica de los años setenta. Por momentos era inevitable recordar a agrupaciones como Los Terrícolas, Los Ángeles Negros y Los Pasteles Verdes, aunque con un sello moderno e indie que le da personalidad propia. Su carisma y cercanía con los asistentes hicieron que el ambiente comenzara a calentarse desde temprano.

Mientras el escenario era preparado para el acto principal, mi hermano aprovechó la oportunidad para acercarse al Dr. Alderete y pedirle un autógrafo en uno de sus libros. Fue uno de esos pequeños momentos que hacen especial la experiencia de asistir a un concierto.

Pocos minutos después, las luces se atenuaron y una tenue neblina comenzó a cubrir el escenario. Los primeros acordes anunciaban que la espera había terminado. Sonido Gallo Negro apareció entre los aplausos de un público ansioso por comenzar la fiesta.

Desde el inicio quedó claro que no se trataba de un concierto para permanecer sentado. La combinación de guitarras, teclados, percusiones y sintetizadores, acompañada por visuales de inspiración retro y psicodélica, creó una atmósfera hipnótica que envolvió a todo el recinto. La iluminación, cuidadosamente sincronizada con cada tema, transformó el escenario en un viaje de colores, mientras el sonido, limpio y potente, permitió apreciar cada instrumento con gran claridad.

Bastaron unos cuantos minutos para que los asistentes abandonaran la timidez y comenzaran a bailar. Parecía que el Cedar Cultural Center se había convertido, por una noche, en uno de aquellos inolvidables bailes sonideros de las colonias populares de la Ciudad de México. Sonrisas, aplausos y pasos de baile se multiplicaban con cada canción, demostrando que la música de Sonido Gallo Negro tiene la capacidad de unir generaciones y culturas.

El repertorio fue un recorrido por algunos de sus temas más representativos, incluyendo "Cosmos 2000", "Cumbia Gallo Negro", "Cumbia de los Diablos" y la ya clásica "El Mercado de los Brujos", una de las canciones más esperadas por el público y que provocó una de las mayores ovaciones de la noche.

Más allá del baile, el concierto confirmó por qué Sonido Gallo Negro se ha presentado en importantes escenarios y festivales de Europa, México y Estados Unidos. Su propuesta rescata la esencia de la cumbia latinoamericana y la mezcla con elementos de rock, surf y psicodelia para crear un sonido auténtico, fresco y completamente reconocible.

Para nosotros fue especialmente grato volver a verlos después de aquella primera ocasión en el Ruidofest. Revisitar su música en un recinto como el Cedar Cultural Center reafirma la importancia de asistir a conciertos de música alternativa, descubrir nuevas propuestas y apoyar a las bandas que siguen ampliando el panorama musical con creatividad y calidad.

Ojalá más personas tengan la oportunidad de vivir un concierto de Sonido Gallo Negro. No importa si ya conoces su música o si será la primera vez que la escuches; basta una canción para entender por qué es una de las propuestas más originales de la escena latinoamericana actual.

Finalmente, queremos expresar nuestro agradecimiento al Cedar Cultural Center y, en especial, a Deborah Ramos por hacer posible esta cobertura. Gracias por seguir apostando por proyectos musicales que enriquecen la oferta cultural de Minneapolis y acercan al público propuestas que difícilmente podrían disfrutarse en otros espacios.

Siempre les digo a las bandas con las que coincidimos en el camino que, tarde o temprano, volveremos a encontrarnos en otra tocada, en algún festival o en cualquier ciudad donde la música vuelva a reunirnos. Estoy seguro de que con Sonido Gallo Negro ese momento llegará nuevamente. Hasta entonces, seguiremos descubriendo nuevos sonidos y contando las historias que nacen frente a un escenario.


Reseña: Sonico
Fotografias: Alberto Vazquez


Sonico