Entre calaveras, cumbia y rock: Festival de las Calaveras celebra 14 años en Minneapolis

Minneapolis, MN — La música, el arte y nuestras tradiciones volvieron a encontrarse este 31 de octubre en The Hook & Ladder Theater, durante la decimocuarta edición del Festival de las Calaveras, una celebración que reúne a nuestra comunidad para recordar a quienes ya no están, pero también para celebrar a quienes seguimos aquí.

Lo que comenzó en 2013 como una iniciativa comunitaria se ha convertido en un espacio importante para la cultura latina en Minnesota, donde el rock, la cumbia, el ska, el punk y otras expresiones musicales comparten escenario.

Curiosamente, este año el festival coincidió con Halloween, dando lugar a una combinación de ambas celebraciones. Familias que llevaron a sus hijos disfrazados para pedir dulces convivieron con adultos que lucían disfraces tan elaborados que uno no podía evitar decir: ¡wow!

Fue una noche en la que dos tradiciones se encontraron, compartiendo el altar, las calles y la música, demostrando que la cultura puede convivir y celebrarse más allá de las fronteras.

Una noche de música sin fronteras

El Main Stage arrancó este año con Malos Pasos, una agrupación de músicos de las Twin Cities que trae una propuesta explosiva donde mezclan ska, cumbia y punk bilingüe. En mi opinión, es una de esas bandas que más gente necesita escuchar. Claro, también tocan covers, pero lo hacen con una mezcla tan particular que todo termina sonando original y con intención. Una agrupación que definitivamente merece más reconocimiento dentro de nuestra escena local.

La siguiente banda en subir al escenario fue Tropa Magica, proyecto de los hermanos David y René Pacheco, quienes aportaron su combinación de cumbia psicodélica y guitarras influenciadas por el rock de Los Ángeles.

Para este punto ya comenzábamos a notar algo: el festival parecía inclinarse hacia propuestas más experimentales, tanto dentro del rock alternativo como de la cumbia. Tropa Magica encendió al público, lo puso a bailar y nos recordó por qué es una de las mejores bandas que han pasado por este festival.

La noche continuó con Making Movies, agrupación radicada en Kansas City, con integrantes de raíces panameñas, que llegó con su mezcla de rock, ritmos afrolatinos y psicodelia, además de presentar material de su nuevo álbum, Una Vida.

Making Movies se ha convertido en una banda recurrente del festival, y con justa razón. Su música refleja perfectamente la visión detrás de su nombre: contar historias a través de canciones, como si estuvieran haciendo películas.

Creo que esta agrupación ya se ha ganado el corazón de las Twin Cities. Y ni hablar del momento en que sacan la mejorana, un instrumento tradicional de Panamá. ¡La gente se vuelve loca! Es uno de esos detalles que hacen que sus presentaciones sean algo especial, conectando la música contemporánea con sus raíces.

Más entrada la noche llegó Flor Amargo, quien, con su energía teatral y su propuesta de pop alternativo, ofreció otra perspectiva musical dentro del festival.

Flor nos recuerda que la música también es del pueblo. Es una artista que lleva su música a las calles, a los barrios y directamente a la gente. Durante su presentación invitó a personas del público a subir al escenario y formar parte del espectáculo, rompiendo esa barrera que muchas veces existe entre el artista y sus seguidores.

Definitivamente, una gran expresión de lo que significa ser una artista alternativa e independiente. ¡Aplausos!

Y por último, una de las agrupaciones que muchos esperaban ver: Son Rompe Pera.

Desde Naucalpan, Estado de México, llegaron con su peculiar mezcla de marimba, cumbia y actitud punk. Una banda que demuestra que la música tradicional también puede tener un espíritu rebelde.

Hicieron brincar, bailar y hasta armar el slam. Son Rompe Pera es una agrupación muy completa, capaz de ofrecer algo para todos los gustos. Su energía sobre el escenario es contagiosa y su propuesta musical demuestra que no existen límites cuando se trata de experimentar con nuestras raíces.

Además, ¡ponen al Estado de México muy en alto!

Si algún día deciden regresar a Minnesota, por favor, no se los pierdan. Vale muchísimo la pena escucharlos en vivo.

El talento local también tiene su lugar

Uno de los aspectos más importantes del Festival de las Calaveras es su compromiso con las nuevas generaciones de artistas y con quienes están construyendo una escena musical independiente en Minnesota.

El espacio Rising Voices Spotlight reunió distintas propuestas que nos recordaron que aquí también existe muchísimo talento esperando ser descubierto.

Entre los artistas estuvo Yung Vato, un músico multigénero, aunque con una inclinación más fuerte hacia el rap, que lleva su música muy cerca del corazón y refleja sus experiencias a través de ella.

También tuvimos a The Skeleton Crew, una banda con una propuesta que combina elementos del rock, pop y sonidos acústicos. Su estilo se caracteriza por sus melodías, armonías vocales y una mezcla de influencias musicales que le dan un sonido propio y versátil.

Tuvimos también la oportunidad de escuchar a Amore Azadi, otra propuesta independiente de Minneapolis que merece nuestra atención.

Y aquí quiero hacer una pausa para decir algo: por favor, apoyen a estas bandas. Son artistas que están proponiendo cosas nuevas, originales y, en muchos casos, bastante alejadas de lo comercial. Demasiado indie, y eso es precisamente lo que hace interesante descubrirlos.

La noche continuó con Virginia's Basement, una banda emo de Saint Paul, Minnesota, que personalmente me sacó una sonrisa. Todos sus integrantes subieron al escenario disfrazados de personajes del popular manga y anime Death Note, algo que, curiosamente, encajaba perfectamente con la estética y personalidad de su música. Un detalle que hizo su presentación todavía más memorable.

El escenario cerró con Yuca Frita, otra banda que mezcla ska, cumbia y, esta vez, hasta funk. Una de esas agrupaciones que te hacen preguntarte: ¿de dónde salen estas bandas y dónde puedo escuchar más de ellas?

En 00.0 Sound System seguiremos muy de cerca a estos nuevos talentos y compartiremos información sobre sus próximas presentaciones, tanto en Minnesota como, cuando sea posible, fuera del estado.

Porque si algo necesita nuestra escena independiente, es que más personas conozcan a las bandas que tenemos prácticamente en nuestro propio patio.

Y no podemos dejar de mencionar a los DJs Madre Rosa, Luzia Fuchsia y Superbrush427, quienes también fueron parte fundamental de una programación que fue mucho más allá del rock.

Durante las transiciones entre artistas, se encargaron de mantener el ambiente, la música y la energía del público.

A veces los DJs pasan desapercibidos. La gente no siempre se acerca a saludarlos o agradecerles, pero su trabajo es esencial para darle vida, continuidad y sabor a un festival como este. Así que un fuerte saludo y nuestro reconocimiento a los tres.

Más que un festival de música

Fuera de los escenarios, el festival también ofreció danza mexica con Yolotl, lucha libre con Rudos, ofrendas comunitarias, arte, cine latino y la colorida procesión de bicicletas acompañada de catrinas y alebrijes.

Estas expresiones forman parte de lo que hace especial al Festival de las Calaveras.

No se trata solamente de reunir bandas o presentar conciertos, sino de mantener vivas nuestras tradiciones y crear espacios donde distintas generaciones puedan encontrarse.

También hubo talleres interactivos donde los asistentes pudieron elaborar sus propias calaveritas de azúcar, crear catrinas y diseñar arreglos florales para diademas, perfectos para complementar sus atuendos. Y, como no podía faltar en una celebración de Día de Muertos, también había estaciones de maquillaje donde chicos y grandes podían transformar sus rostros en coloridas calaveras.

Estas actividades permitieron que las familias no solo observaran las tradiciones, sino que también participaran en ellas, aprendieran y se llevaran un pequeño recuerdo de la celebración.

También es una oportunidad para que artistas de otras disciplinas tengan su lugar: pintores, escultores, danzantes, artesanos y creadores que, desde sus propias expresiones, contribuyen a mantener viva nuestra cultura y a mostrar todo aquello que hace únicas a nuestras comunidades.

Este block party, por llamarlo de alguna manera, también contó con puestos de comida, mesas informativas de distintas organizaciones comunitarias y, por supuesto, espacios dedicados a los artesanos y pequeños negocios.

Entre las distintas actividades también destacó una presentación de Fly Freak Studios Aerial, cuyos artistas ofrecieron un espectáculo de acrobacia aérea, realizando giros y movimientos suspendidos en un aro sobre el público. Una disciplina que combina fuerza, equilibrio y expresión artística, y que añadió otra experiencia visual a la celebración.

Y para quienes buscaban un poco más de acción, la lucha libre también tuvo su espacio, recordándonos que este espectáculo forma parte de la cultura popular mexicana y sigue despertando entusiasmo entre distintas generaciones.

Algo que llamó nuestra atención fue que algunos artesanos prefirieron que no se fotografiaran sus trabajos, por temor a que alguien pudiera copiar sus diseños y explotarlos comercialmente. Una decisión que respetamos completamente.

Otros, por el contrario, recibieron con gusto la oportunidad de mostrar sus creaciones y dar a conocer sus negocios.

Y es que muchos de estos artistas son también emprendedores que buscan compartir su talento, vender sus productos y encontrar nuevas oportunidades para seguir desarrollando su trabajo.

Eso también es parte del valor de este festival: ofrecer una plataforma para que nuestra comunidad pueda crecer, conectar y apoyarse mutuamente.

Catorce años de historia y una escena que sigue creciendo

Como varios escenarios, actividades y presentaciones sucedían al mismo tiempo, desde 00.0 Sound System queremos ofrecer una disculpa a los artistas y participantes cuyos espectáculos no logramos documentar.

Hicimos lo posible por cubrir la mayor cantidad de actividades, pero, como suele suceder en este tipo de eventos, es imposible estar en todos lados al mismo tiempo.

Hemos sido difusores y seguidores del Festival de las Calaveras durante muchos años, y hemos tenido la oportunidad de presenciar su evolución.

Vimos cómo pasó de ser una celebración con distintos eventos repartidos a lo largo de una semana, a convertirse en una gran jornada que concentra música, gastronomía, arte y tradiciones en un mismo espacio.

Y aunque el formato ha cambiado con los años, su esencia sigue siendo la misma: celebrar a nuestros ancestros, compartir nuestras tradiciones y mantener viva nuestra identidad cultural, incluso estando lejos de nuestros lugares de origen.

Lo más importante es que el festival sigue ofreciendo un espacio donde las nuevas generaciones pueden acercarse a sus raíces, mientras otras comunidades tienen la oportunidad de conocerlas y compartirlas.

Al final, eventos como este nos recuerdan la importancia de seguir apoyando la música independiente, a los nuevos artistas, a los pequeños negocios y a todas las personas que trabajan durante el año para mantener activa la cultura latina en Minnesota.

Porque la música también es memoria.

Y mientras sigamos recordando, celebrando y compartiendo nuestras historias, quienes nos precedieron seguirán presentes.

¡Que viva la música, la cultura y el Festival de las Calaveras!

Nos vemos el próximo año para celebrar los XV años del festival. ¡Con vals y todo!